Mi querido puentecito.
Aunque se empeñen en decir que las personas no cambian, la realidad es que llegamos a cambiar tanto que al final ni nos reconocemos.
Un alejado y pequeño río a las afueras de la ciudad, en plena vega. Un pequeño puentecito solitario que te invita a cruzar al otro lado, o simplemente a quedarte en medio contemplando el discurrir de la poca agua del río, y reflexionar. Cuántos recuerdos!
Similar Fotos