JNauroraChinita2014
  • EXIF

    Shoot Date: 2015-05-18 16:48:13
    Make: Canon
    Model: Canon EOS 40D
    shutter: 352256/65536 sec. (APEX: 6)
    aperture: f/3.2
    exposure: Auto exposure
    focal length: 24.0 mm
    flash: Flash did not fire, compulsory flash mode.
    ISO speed: 800

El cielo se despeja justo para dar paso a su brillante trono. La gaita la recibe cual Reina del Saladillo y sus feligreses la lloran con el pesar que embarga decir adiós. No es para siempre, pero el sentimiento de separarse de La Chinita, luego de 36 días de compartir de cerca inevitablemente mueve el corazón de cada zuliano que la acompaña en su aurora.
"Es la única procesión envuelta en un velo de misterio y misticismos interesantes", resalta José Gregorio González, coordinador de la Unidad de Estudios Patrimoniales del Acervo Histórico, al reconocer que en su aurora, La Chinita emerge sentimientos únicos en su pueblo y transforma pequeñas cosas en bendiciones extraordinarias.
Aún recuerda la primera vez que sintió su magia en el año 95. Sentado en un banco de la Basílica de Chiquinquirá observó la llegada de tres grandes célebres gaiteros de Maracaibo: Germán Ávila, Jesús Terán y Ricardo Cepeda, vestidos con el uniforme de Cardenales del Èxito, dispuestos a dedicar la serenata de llegada a la Virgen.
Cepeda no tenía voz y presentaba sus excusas por no poder cantarle a su Chinita ante una disfonía que se agravó en una presentación anterior. Unos 20 minutos después, la imponente tablita ingresó por la puerta principal de la Basílica. "Justo en ese momento, la voz del gaitero volvió sin ronquera para sorpresa de todos los presentes. Resultó un momento especial, las notas de la Virgen Morena y la Grey Zuliana se escucharon mejor que nunca".
Son pequeños milagros, manifestó, al rememorar que los relatos de sus padres y abuelos sobre la aurora de la Patrona se caracterizan por sublimes momentos de emotividad.
Feligresía de fiesta
Se desconoce la fecha exacta en la que inició la tradición de ver subir a su camarín a la Virgen de Chiquinquirá a la salida del sol. Los libros de Gobierno de la Basílica del 1 y 9 de junio de 1806 registran el acontecimiento de la misma ceremonia en un contexto diferente.
Eleuterio Cuevas, párroco de la Basílica de Chiquinquirá, recuerda que en esa época los feligreses se acercaban al templo a las 4.00 de la mañana para celebrar la Eucaristía, y una hora después salían en una corta procesión por las calles del barrio El Saladillo. A las 7.00 de la mañana la tablita subía a su trono.
La demolición del 90 por ciento del barrio y la proliferación de comercios alrededor de la Basílica en los últimos tiempos obligaron a cambiar el horario de la misa a la medianoche, y mudar la caminata hacia los lugares más poblados. Hoy se extiende por hasta seis horas.
"La Virgen salía de parranda a despedirse de su barrio", agregó González. En las principales esquinas se apostaban los conjuntos gaiteros con sus mejo #fotografia #religión #tradiciones
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