Historias y Entrevistas

Carole Alfarah. En memoria a Siria

“La guerra en Siria ha destruido todo y a todos, incluyéndome a mí, y dejó en mí una profunda herida que estará abierta para siempre.”

CAROLE ALFARAH

El camino fotográfico de Carole Alfarah (Damasco, 1981) es de una gran fortaleza. Sus proyectos narran la actualidad en Siria. Cubre los asuntos sociales y humanitarios con gran honestidad y coherencia.

Narradora visual, productora y editora de imágenes con sede en Madrid (España), y Beirut (Líbano). El trabajo de Carole se ha presentado en numerosos medios de comunicación internacionales, junto con varias ONG y agencias de fotografía de prensa.

Su recorrido se constató con Wa Habibi (Oh ​​My Love), con gran sensibilidad, muestra la condición humana alterada en tiempos de conflicto.

Muestra el sufrimiento silencioso de las personas sirias debido a la guerra, la destrucción masiva, la pérdida de los lugares y recuerdos más íntimos. La exposición obtuvo un gran éxito en España, estuvo en una gira durante más de dos años y fue reconocida por Europe Press como una de las cinco exposiciones originales que se verán en 2016.

Además de otros reconocimientos, ganó el premio UNICEF al Premio de Medios Árabes sobre los Derechos del Niño.

MY BELOVED BROKEN HOME 

“Trata de gente normal que se negó a participar en la brutalidad de la guerra, personas que vivían en los márgenes de la sociedad antes de que comenzara el conflicto sirio. Ahora están viviendo en la sombra de la guerra siria.

Mis fotografías hablan de los muertos, los pobres, los enfermos, los huérfanos, las viudas, las personas que lo perdieron todo. Aquellos que no importan a nadie, ni siquiera en tiempo de paz, tampoco en tiempo de guerra.

Considero que la fotografía y la memoria son inseparables, y creo que la memoria del ser humano es muy corta. Utilizo la fotografía para mantener la memoria del ser humano vívida. En mi caso, la guerra ha causado rasguños en mi memoria, pero las caras de las personas y los lugares que he fotografiado en mi tierra natal están grabados con fuerza en mi mente, hasta hoy, y por mucho, mucho tiempo.”

A Carole Alfarah, tuvimos el placer de conocerla en la XX Jornadas de Fotográficas en el CEU. Gracias a su amabilidad pudimos realizar esta entrevista:

En 2012 decides poner el foco al servicio de las personas, registrando a través la cámara, el sufrimiento de las personas en Siria. ¿Tu decisión es huir de la objetividad del reportaje de guerra?

Yo no elegí ser reportera de guerra, no me gusta la violencia, me considero una fotógrafa documental. La guerra vino después, Siria era un país donde se vivía tranquilamente. No me interesaba cubrir la guerra, sino el post conflicto.

Antes de la guerra, cuando se inició el conflicto, me acerqué a las personas más marginadas. Lo que siempre he querido mostrar a través de la fotografía es el lado olvidado. Las personas que están armadas y han elegido estar en la guerra, no necesitan que alguien hable por ellos porque tienen el poder de las armas. Mi trabajo pone el foco en las personas más discriminadas.

¿Crees necesario un periodismo independiente?

Por supuesto que sí, a pesar de que no siempre se consigue debido a factores externos al propio periodismo, como pueden ser los intereses económicos y políticos.

¿A lo largo del recorrido te has encontrado barreras de censura?

Si, además de la censura propia de mi país, algún medio internacional ha manipulado parte de la información de mi trabajo.

¿Ha habido en alguna ocasión circunstancias que te impedían realizar tus proyectos?

Evidentemente las dificultades son una realidad en un país como Siria, tanto antes como durante la guerra. En diversas ocasiones, cuando quería hablar con las personas afectadas para que me contaran su historia, me decían que lo harían y por miedo a las represalias después cambiaban de decisión.

Tuve que crear nuevas estrategias de trabajo. A pesar de todo, y aunque no me dejaran hacer mi trabajo, al menos me, “Gracias a Dios seguimos con vida”.

¿Cómo has gestionado el miedo, el dolor y la miseria de las guerras?

Ahora te puedo responder, la gestión fue un proceso muy largo, desde el 2013 hasta el 2017, fueron 4 años muy duros. A finales del 2017 me recuperé, tengo el don de la fé, soy cristiana y sentía que Dios siempre estaba conmigo.

Fue un proceso con mucha oración, escribir mucho de mi trabajo y mis sentimientos.

Hacer exposiciones, mostrar, hablar de mis trabajos con mucha gente, fue para mí quitar peso poco a poco. Cuando termino de contar mis experiencias, me siento muy cansada, es un proceso muy triste y he llorado mucho.

El inicio de la guerra fue muy difícil, lloraba por no saber qué hacer, por no poder ayudar a las personas con las que tenía relación y dejarlas a la mano de Dios. A través de la fotografía pude manifestar todo aquello que sentía y contar sus historias.

Dices que la fotografía te ha ayudado a mantener la memoria del ser humano. ¿Cómo lo abordas a nivel técnico?

Es imposible guardar todas las memorias, lo bonito de la fotografía es congelar un momento del tiempo. El acto de poder congelar una escena real de la vida, nos permite documentarla y transformarla en memoria.

¿Tuviste algún problema a la hora de realizar las fotografías?

Siempre hay problemas, en 2008 recuerdo que se me rompió mi objetivo porque una piedra fue directa a mi cara. Menos mal que fue el objetivo y no mi ojo, los obstáculos son mucho.

En tus inicios, ¿Cuáles fueron tus referentes, y tu aprendizaje?

El inicio de mi relación con la fotografía estuvo marcado por los fotógrafos de la agencia Magnum, y recuerdo que tenía que ir a un cibercafé a ver sus trabajos porque en este época no tenía internet en casa. Después todo ha ido cambiando, y hoy, más que referentes concretos, me interesan proyectos concretos y la forma en que son abordados.

¿Qué les recomendarías a los fotógrafos más jóvenes que quieran abordar esta disciplina?

Pensar en el tipo de fotógrafo o fotógrafa que quieren llegar a ser., elegir el campo en el que quieren trabajar. Es necesario estudiar, trabajar mucho para aprender y ser honestos con nosotros mismos y con las personas que son protagonistas en nuestras historias.

Los que quieran dedicarse a ello, deben saber que es una profesión muy dura.

Con sus viajes e ideología Carole dejo en la memoria los hechos de una guerra que parecen ya olvidada. Una gran carga emotiva pesa en sus fotografías, en su memoria y las de todas las personas que sufrieron sin quererlo las consecuencias de un mundo autoritario.

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